Maduro: La captura de un tirano
Resulta increíble que, en el siglo XXI, después de las experiencias vividas
durante todo el siglo XX, haya hoy gente dispuesta a defender a un tirano, a
un dictador que ha sido el responsable de perpetuar un régimen que en
lapso de 25 años ha convertido un país civilizado y próspero en una
sociedad fallida. Como es posible que haya gente que esté en contra de que
se juzgue a un dictador por sus actos, un juicio en el que se le otorgarán
todas las garantías democráticas que él, en su propio país, no quiso otorgar
a sus propios ciudadanos.
Todos conocéis a Adolf Hitler. No hace falta ni mencionar el calibre de sus
actos y el número de víctimas, pero pocos conocen a Adolf Eichmann.
Eichmann fue el encargado de la distribución de judíos y demás minorías
étnicas por el Reich de un territorio a los campos de concentración y
exterminio, de los cuales Auschwitz y sus infames cámaras de gas, serían
sus destinos de exportación preferidos. Él fue responsable directo del
traslado de más de 1,5 millones de judíos a los campos de concentración
donde serían totalmente vaporizados en las cámaras de gas.
Eichmann, al terminar la guerra, pensó que sería más listo que la justicia;
consiguió escapar a Argentina donde vivió con el nombre falso de “Ricardo
Klement” y vivió con su mujer y sus cuatro hijos plácidamente. Pero la
justicia le llega a todo el mundo, más pobre o más rico. Da igual si eres un
humilde obrero de la cuenca del Ruhr o un “obersturmbannführer (jefe
superior de unidad de asalto)”, a cerdo le llega su San Martín.
El Mossad, el servicio secreto israelí, le localizó y, tras una misión secreta
digna de una película de James Bond, lo atraparon en Argentina y se lo
llevaron a Israel para que respondiera sobre sus actos en territorio judío, en
territorio de aquellos a los que envió al cadalso. Argentina, obviamente, se
quejó e incluso reclamó la extradición de Eichmann de vuelta a Argentina,
porque se había violado su soberanía al utilizar a fuerzas de seguridad
extranjeras en su propio territorio para “secuestrar” a un ciudadano
residente en su país.
Israel es un estado que ha sido muy criticado por sus actuaciones en el
exterior, sobre todo con su política de ataques preventivos y su dureza
contra los palestinos. No es el estado más libre del mundo ni el que tiene
mayor superioridad moral, pero nadie criticó a su actuación en lo referentea Eichmann y éste, gracias a Dios, recibió su merecido, ya que, tras un
juicio con todas las garantías democráticas y transmitido en directo en todo
el mundo, fue declarado culpable de crímenes contra la humanidad y
ahorcado.
Hoy, en enero del 2026, inaugurando este año, nos vemos involucrados en
una situación similar; Estados Unidos ha capturado a Nicolás Maduro,
presidente de Venezuela, sobre el cuál había una orden internacional de
arresto por narcoterrorismo, narcotráfico, lavado de dinero y demás delitos
que están a disposición de todo el mundo, en una operación especial
llevada a cabo en el propio territorio venezolano, pero yo no creo que
Maduro sea culpable de eso.
Sin duda, es posible que haya tenido contactos con cárteles de la zona y
seguramente se haya enriquecido gracias a ello, pero eso es corrupción y de
eso, en España, sabemos un rato, por lo que no creo que se haya capturado
a un jefe del estado en su propio país por eso.
Maduro, sin embargo, es culpable de crímenes mayores: es culpable de
perpetuar un régimen autocrático que ha provocado el éxodo de alrededor
de 8 millones de venezolanos; es culpable del arresto, tortura y asesinato de
opositores políticos y de venezolanos por el simple hecho de no pensar
como él; y es responsable de sumir en un país en la más profunda pobreza,
donde el 50% del país vive en la pobreza extrema.
Estados Unidos, al igual que Israel, no es el país más indicado para dar
lecciones de democracia a nadie, por mucho que les guste alardear de ello.
Hasta hace no muchas décadas, negros y blancos tenían que viajar en
autobuses distintos, por no hablar de las invasiones a lo largo y ancho del
mundo, en nombre de la democracia, con el objetivo de conseguir más
recursos naturales.
Nadie duda de que Estados Unidos tiene intereses en Venezuela, pero
intereses que también compartían Rusia, China e Irán, aliados de Maduro.
Nadie le da la razón a los EEUU o a su presidente en lo referente a su
política exterior, pero, al igual que con Eichmann, Maduro necesita
responder por sus crímenes, no solo ante un juez de Nueva York, sino ante
el pueblo venezolano y ante el mundo entero.
Y sí por pensar que, defendiendo el arresto de Maduro, estáis apoyando a
Trump y eso os impide condenar lo que Maduro le ha hecho al pueblovenezolano, deberíais preguntarle a un venezolano o venezolana que vive
en el extranjero, fuera de su patria, lejos de sus seres queridos, qué opina al
respecto.
Porque es fácil opinar desde la comodidad del hogar, desde el privilegio de
vivir en un país democrático. Es fácil opinar cuando tienes la nevera llena,
cuando tus hijos, tus hermanos o tu pareja salen a la calle sabiendo que
regresarán a casa. Es fácil opinar cuando no te torturan o te asesinan por
pensar de manera diferente a la del gobierno. Es fácil, en resumidas
cuentas, opinar cuando tienes libertad, algo que Maduro le denegó a su
pueblo y debido a lo cual, debe ser juzgado y condenado si se le declara
Mario César Makemesa
